Mapache quiere ser el primero.

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Soy seguidora de la escritora Susanna Isern. Ya he reseñado alguna cosita suya por aquí (El ladrón de sonrisas), y  hoy os traigo “Mapache quiere ser el primero”.

Mapache vive en el bosque con sus amigos. Le gusta jugar y divertirse con ellos . Desde pequeño destaca por sus habilidades: cuando hay recolecta, consigue la primera avellana. Cuando buscan un trébol de cuatro hojas, es el primero en encontrarlo. Siempre es el primero y todos le admiran por ello. Pero un día llega al bosque un zorro forastero que congenia rápidamente con los animales de su edad y no solo eso: resulta ser más rápido que Mapache en muchas cosas.

La actitud de Mapache cambia, sus amigos siguen siendo los mismos, pero él está enfurruñado siempre y prefiere quedarse solo a hacer alguna actividad donde el zorro pueda destacar más que él.

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Con la llegada del buen tiempo, como hacen todos los años, los jóvenes animales organizan la ascensión a la montaña más cercana, pero Mapache no quiere ir en esta ocasión, pues sabe que no será el primero. Sin embargo, un acontecimiento inesperado le hará cambiar de opinión y no solo irá a la excursión, sino que verá las cosas desde otra perspectiva.

Este simpático cuento nos habla de una forma muy amena, con ilustraciones coloridas en tonos suaves (a cargo de Leire Salaberria),  sobre las consecuencias negativas que puede tener en un niño (y no tan niño) tener como prioridad ganar siempre y ser el primero en todo. Ese exceso de competitividad no les permite ver que hay cosas más importantes que se están perdiendo mientras se apodera de ellos la frustración y el estrés en edades muy tempranas. Solo por eso ya merece la pena la lectura y trabajarlo con los peques. Nuestro protagonista, Mapache, al fina acaba haciendo la excursión a su ritmo, disfrutándola más que nunca y descubriendo  las maravillas que la naturaleza regala y que él desconocía.

Y colorín colorado, esta entrada se ha terminado.

 

 

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El ladrón de sonrisas.

Ladron de sonrisas cubierta

Susanna Isern es una de mis autoras de referencia en la literatura infantil nacional. Raquel Díaz Reguera, una de mis escritoras e ilustradoras favoritas en el mismo ámbito. Esta unión se presentaba como irresistible, y no dudé en hacerme con esta joyita de cuento.

Por la ciudad de los días grises avanza un niño con un gran saco. Tiene un aire misterioso, parece buscar algo…Se trata de Adri, un niño muy especial que se dedica en su día a día a arrancar una sonrisa a todos los seres vivos que le rodean, sean niños, mascotas o adultos. Para ello hará lo que haga falta, desde soplar pompas al viento o hablar en rima, hasta atrapar nubes. Así,  si alguien tiembla de frío, Adri lo hace entrar en calor con la llamarada de un dragón. Si hace calor, Adri llama a la brisa del mar y, cuando cae la noche, reparte las sonrisas conseguidas para que puedan ser encontradas por todos aquellos que la necesiten en cualquier parte: en el azucarero, dentro de los libros etc.

Captura

Pero un día, nuestro pequeño se encuentra con una niña sentada en un banco del parque con la mirada perdida. Adri intenta hacerla sonreír con helados, con globos de colores, pero no hay manera. ¿Qué le pasa a la chica? ¿Logrará Adri su objetivo?

niña

Este cuento es un canto al optimismo y a la perseverancia, a la necesidad de ser amables, porque cuando hacemos el bien a los demás y nos preocupamos por su bienestar, nos sentimos mejor y crecemos como personas. Nuestro protagonista, inspirado en el hijo de la autora, es una especie de Robin Hood del optimismo y de las sonrisas. Intenta  hacer feliz a los que le rodean y no deja de intentarlo cuando se presenta alguna dificultad. Al final, esos esfuerzos son recompensados con creces, porque no siempre es fácil mantener esa actitud, ¿verdad? Para saber cómo acaba la historia, tendréis que leer el cuento, cuyo texto está perfectamente complementado con las preciosas ilustraciones de Raquel Díaz: grandes, coloridas y dulces como el propio Adri.

Y colorín colorado, esta entrada se ha acabado.